| 3 cuotas de $3.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $10.500,00 |
| 1 cuota de $10.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $10.500,00 |
| 3 cuotas de $3.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $10.500,00 |
| 2 cuotas de $5.250,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $10.500,00 |
| 12 cuotas de $1.359,66 | Total $16.315,95 | |
| 24 cuotas de $927,46 | Total $22.258,95 |
| 18 cuotas de $1.055,08 | Total $18.991,35 |
| 12 cuotas de $1.615,60 | Total $19.387,20 |
¿Tu salero cumpló su ciclo? Bueno, te traigo la solución...
Este salerito me encantó justamente por eso. Es chiquito, simple y tiene esa pinta de objeto de cocina de los de antes, de los que estaban siempre a mano y no necesitaban ser protagonistas para verse lindos.
Porque el salero es de esas cosas que usamos todo el tiempo. Está en la mesa cuando comemos, al lado de la cocina cuando estamos preparando algo, esperando que una le ponga ese último poquito de sal a la comida. Y si va a estar ahí todos los días, ¿por qué no elegir uno que además nos guste mirar?
Me encanta para dejarlo directamente sobre la mesa, junto con la aceitera, pimienta y algún otro condimento, o simplemente al lado de la cocina para tenerlo siempre a mano. Es de esos objetos pequeños que ayudan a que una cocina se vea más cuidada sin necesidad de llenarla de cosas.
Y tiene algo que me gusta muchísimo: es sencillo. No intenta llamar la atención, pero tiene ese encanto de las cosas bien elegidas.
Material: cerámica
Medidas: 5 × 4 cm
Apto lavavajillas: sí
