| 3 cuotas de $19.300,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $57.900,00 |
| 1 cuota de $57.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $57.900,00 |
| 3 cuotas de $19.300,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $57.900,00 |
| 2 cuotas de $28.950,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $57.900,00 |
| 12 cuotas de $7.497,57 | Total $89.970,81 | |
| 24 cuotas de $5.114,26 | Total $122.742,21 |
| 18 cuotas de $5.817,99 | Total $104.723,73 |
| 12 cuotas de $8.908,88 | Total $106.906,56 |
Hay objetos que parecen simples…
hasta que los apoyás en la cocina y entendés por qué los elegiste.
Esta tabla tiene ese equilibrio perfecto entre lo rústico y lo clásico.
Me encanta dejarla a la vista, apoyada sobre la mesada o contra la pared. Tiene presencia por sí sola, pero también queda increíble combinada con la versión rectangular de esta misma línea.
Y cuando llega alguien a casa… pasa de decorar a ser la tabla ideal para una picada, unos quesos o un café con algo rico.
Un tip de deco:
Las cocinas que transmiten más calidez suelen mezclar materiales.
Madera, cerámica, lino, vidrio…
Cada textura suma su impronta y hace que el ambiente se sienta mucho más armónico.
Esta tabla es una de esas piezas que ayudan a lograr ese equilibrio.
• Madera de acacia.
• Medidas: 30 × 25 × 2 cm de alto.
Al ser una pieza de madera natural, las vetas y tonalidades varían en cada tabla, haciendo que cada una sea única.
De esas tablas que no necesitás guardar.
Porque quedan tan lindas apoyadas… que terminan formando parte de la decoración. 🤍
